El Primero de “Los Dones”

Título: Don Amado

Serie: “Los Dones”

Pieza: 1/1

Tipo de Obra: Instalación

Técnica de Impresión: Mixta: Giclée sobre canvas, arte objeto

Dimensión: 98 x 198 cm

Marco en madera de pino.

Dimensión: 107 x 217 cm

Don Amado es la primera obra de mi seríe “Los Dones” (Puertas a los oficios centenarios de México), la cual es el mayor proyecto que he trabajado hasta hoy. 

“Los Dones” es un tributo a los oficios y sobre todo a las personas que los realizan.  Son esos trabajos, las personas que transmiten su conocimiento de generación en generación en las familias y comunidades de nuestro México, que están desapareciendo lentamente.  En esta ocasión, el homenaje es a los chicleros y a quienes represento con Don Amado.

Don Amado radica en el poblado de Chanchen Comandante (a unas tres horas y media de Cancún).  Durante 25 años se dedicó a la extracción del chicle, retirándose de esa actividad de manera parcial hace 8 años, para atender a su milpa y su apiario. Don Amado y su esposa son también propietarios de una miscelánea a pie del camino rural y ella apoya a la economía familiar urdiendo hamacas.

Esta pieza, como las siguientes que estoy preparando, es en sí, la fotografía de una puerta de la región, misma que tiene su porta candados y su candado.  Para presentarla, construí un marco de madera pino, elaborado con polines y tablas, pintándolo de blanco con un baño de café recien hecho.  Acompañan a la pieza una bicicleta antigua Windsor 28” reconstruida, y que fuera también de su propiedad.  Sobre la bicicleta se pueden apreciar las diversas herramientas y utensilios que se emplean para realizar el oficio: machete, cuerda, morral, puyas y polainas.

La impresión la hice sobre canvas de arte, libre de ácido con tintas de pigmento base aquosa, mejor conocido como giclée, y un barniz mate con protección UV.  Esta técnica y materiales nos da una durabilidad de 100 o más años antes de comenzar su degradación del color.

A continuación, les presento un fragmento de un artículo que encontré en una de las revistas de Arqueología Mexicana, espero los agrade.

El Árbol del Chicle

Dentro de la gran variedad de especies silvestres mexicanas utilizadas como materia prima, se encuentra el chicozapote o xicotzápotl, conocido también como “el árbol del chicle” (Manilkara zapote). Es un árbol siempre verde que llega a alcanzar una altura de 40 m. Originario de las selvas tropicales de la Península de Yucatán, Guatemala y Belice, en México se distribuye en forma natural también en Veracruz, Chiapas y Quintana Roo, donde el chicozapote representa más de 30% del arbolado selvático.

Los chicleros tienen un conocimiento ancestral de la naturaleza. Cosechan el chicle localizando los árboles en el interior de las selvas y durante la temporada de lluvias, de julio a febrero, llevan a cabo la extracción del látex. Esta actividad requiere de gran habilidad y conocimiento. Para seleccionar los árboles, el chiclero sopesa diversos factores, entre ellos el tiempo que ha pasado desde la última vez que se les extrajo el látex; generalmente, los árboles de chicozapote producen entre 1.5 y dos kilogramos de resina, y requieren de un periodo de descanso de ocho a doce años entre cortes.

El procedimiento para la extracción del chicle es básicamente el mismo que el que utilizaban los antiguos mesoamericanos.  La labor de los chicleros es difícil, monótona y consume gran cantidad de tiempo. Esperan las lluvias afilando sus machetes, limpiando las bolsas de lona para colectar el látex y revisando sus cuerdas.

Primero, despejan las ramas de la base del árbol, hacen un corte en la parte baja del tronco y marcan una “V” en la cortezacon el ángulo apuntado hacia la base del árbol. Inmediatamente brota la resina lechosa, que se encuentra entre la corteza y el tronco.

En la base se cuelga con una estaca la bolsa de lona, sosteniendo el borde -llamado “lengua”- bajo un primer corte en la corteza.

Los chicleros están entonces listos para llevar a cabo la corta. Atan la cuerda alrededor del tronco, se atan así mismo en una vuelta de cuerda y empiezan a trepar haciendo cortes en zigzag con su afilado machete. Suben lo más alto que pueden para sacar todo el potencial de un árbol que no podrá volver a cosecharse en varios años.

Seccionan, en promedio, tres árboles al día y nunca saben cuánta resina obtendrán; un árbol delgado puede dar más de un kilo, mientras que árboles mucho más grandes pueden producir menos.  Los chicleros prefieren que llueva durante la noche y trabajar durante los días templados, ya que el agua se lleva el chicle.

La resina se hierve en una gran olla llamada ”paila” con el fin de quitarle humedad y debe moverse constantemente hasta que adquiera una consistencia chiclosa. Posteriormente, se coloca en unos moldes de madera llamados “marquetas” y el chicle está listo para comercializarse.

Durante su labor, los chicleros recorren los lugares más intrincados de la selva en busca de árboles nuevos. Es por esto que los arqueólogos les deben el descubrimiento de muchos sitios.

La cantidad de zapotes que crecen cerca de los sitios arqueológicos sugieren que las antiguas civilizaciones plantaban estos árboles junto a las ciudades, ya que eran usados para las construcciones, especialmente en los dinteles de las puertas; su madera es tan dura que todavía sobreviven algunos ejemplos prehispánicos.

El auge del chicle en todo el mundo se debe a un acontecimiento fortuito. Durante el tiempo en que el dictador Antonio López de Santa Ana estuvo desterrado en Estados Unidos, Thomas Adams observó que aquél arrancaba pequeños trocitos de pan de chicle para mascarlos. Adams se dio cuenta que esta goma podría significar un excelente negocio e importó 2,300 kilos de materia prima que convirtió en bolitas. La producción del chicle en el sureste de México comenzó entonces; la comercialización se hacía a través de compañías extranjeras asentadas en Belice.

Pallares, Eugenia, “El árbol del chicle”, Arqueología Mexicana 14, pp. 54-57.

Publicado por Jose Rocha

Artista Visual, Fotógrafo de Naturaleza, Retrato Subacuático e Impresor Giclée de Arte Digital

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