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La búsqueda de talento en Espacio 9: ¿dónde están las personas cualificadas?

Reflexiones sobre la escasez de talento cualificado en Arnedo y la necesidad de valorar el trabajo y la formación.

Marta · 2026-08-27
La búsqueda de talento en Espacio 9: ¿dónde están las personas cualificadas?

En Espacio 9 somos personas cualificadas. Nos gustaría encontrar personas con formación, iniciativa, buen hacer, responsabilidad, creatividad y ganas de aportar. Y aquí aparece una pregunta que llevo tiempo haciéndome: ¿dónde están esas personas?

Espacio 9 está en Arnedo, en La Rioja. Cuando buscamos determinados perfiles, muchas de las personas más preparadas que podrían encajar con lo que necesitamos no viven aquí. Al principio me preguntaba por qué. Pero no tengo que ir muy lejos para encontrar parte de la respuesta.

Yo misma he tenido que trabajar en diferentes lugares para poder mantener Espacio 9 adelante. Durante años he compaginado otros trabajos con mi proyecto. Y hay algo que se ha repetido en varios de ellos: no he sentido que mi formación, mi responsabilidad, mi capacidad de aportar o mis ganas de hacer las cosas bien estuvieran realmente valoradas.

He hecho trabajos de muchísima calidad y he aportado muchísimo más de lo que correspondía a mi puesto. A veces, incluso, he asumido roles que no me correspondían. No porque me lo pidieran, sino porque así me han educado. A hacer las cosas lo mejor posible, a implicarme, a buscar soluciones, a aportar ideas y a no conformarme con hacer algo simplemente porque “es lo que pone en mi contrato”.

Y muchas veces lo he hecho sin mirar siquiera cuánto iba a ganar por ello. Hasta que, en algún momento, me han dicho, de una manera u otra, que no lo hiciera. Que no aportase tanto, que no hiciera determinadas cosas, que no asumiera responsabilidades que no correspondían a mi puesto. Que me quedara dentro de los límites de aquello por lo que me estaban pagando.

¿Queremos personas con iniciativa, formación y capacidad para aportar… pero solo hasta donde no nos obliguen a reconocer su valor?

Hay otra cuestión de la que creo que deberíamos hablar: la cultura del “hazlo porque puedes”. “Ya que sabes hacerlo, hazlo”. “Ya que tienes iniciativa, encárgate tú”. “Ya que sabes inglés, tradúcelo”. “Ya que eres creativo, haz también esto”. “Ya que tienes formación, puedes solucionarlo”. Pero una cosa es tener capacidad para hacer algo y otra muy diferente es que ese trabajo no tenga valor.

Porque cuando acostumbramos a las personas a regalar su conocimiento, su tiempo y su responsabilidad, estamos construyendo un mercado laboral en el que ese esfuerzo empieza a parecer normal. Y esto no solo afecta a quien está trabajando hoy, sino especialmente a quienes vienen detrás. A los jóvenes que necesitan independizarse, a quienes quieren quedarse a vivir en su pueblo, a quienes han invertido años y dinero en formarse, y a quienes quieren construir aquí su proyecto de vida.

Si una persona cualificada acepta hacer gratis aquello que debería estar remunerado, quizá esa empresa ahorre dinero hoy. Pero mañana habrá otra persona a la que se le pedirá exactamente lo mismo. Y pasado mañana será lo normal. Así, poco a poco, conseguimos que un trabajo cualificado deje de tener el valor que realmente tiene.

Y entonces ocurre algo muy sencillo: las personas que pueden elegir se marchan. No porque no quieran vivir aquí, no porque no quieran trabajar, ni porque no quieran formar parte de nuestros pueblos. Sino porque también necesitan que su trabajo les permita vivir. Y necesitan sentir que aquello que han estudiado, aprendido y construido durante años tiene un lugar en su vida laboral.

¿Qué queremos para nuestros jóvenes?

Esta es la pregunta que creo que deberíamos hacernos como sociedad. ¿Queremos que nuestros jóvenes estudien y se formen para después tener que aceptar trabajos en los que su preparación no cuenta? ¿Queremos que tengan que marcharse para encontrar un lugar donde su esfuerzo sí sea reconocido? ¿Queremos que el talento de nuestros pueblos se vaya porque aquí no encuentra oportunidades suficientemente atractivas?

O queremos construir entornos laborales donde una persona pueda decir: “Quiero quedarme aquí porque aquí puedo crecer, aportar y vivir dignamente de lo que sé hacer”. Yo no tengo la respuesta para todo, pero sí tengo claro algo después de haberlo vivido: un lugar no retiene talento únicamente porque tenga trabajo.

Lo retiene cuando ofrece un trabajo en el que merece la pena quedarse. Y eso implica valorar la formación, la responsabilidad, la iniciativa, las ideas, el tiempo y, por supuesto, pagar por aquello que se pide y por aquello que se aporta. Porque reconocer el valor de una persona no es hacerle un favor, es construir un mercado laboral más sano.

Y quizá, si queremos que nuestros jóvenes puedan quedarse en nuestros pueblos, tengamos que empezar a preguntarnos no solamente: “¿Por qué se van?” sino también: “¿Qué estamos ofreciendo para que quieran quedarse?”

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